jueves, 19 de noviembre de 2015

Viaje a Cuba. Parte II

Como decía, el Martes habíamos contratado una excursión a Viñales y Pinar del rió ,en el extremo occidental de la isla (la cual, es mucho mas alargada de lo que pensábamos, mas de 1000 km).

El autobús nos vino a buscar al hotel y partimos dirección Viñales, el trayecto es por el único tramo de autovía que hay en la isla, aunque aun así son algo mas de 2 horas de viaje.

En aquella zona pudimos ver, antes de la parada para la comida, el mural de la prehistoria (la piña colada del bar de allí esta muy buena), una granja con plantaciones de tabaco y unas cuevas que en parte eran navegables en barca.

Para después de comer fuimos al mirador, tiene unas vistas fantásticas y merece la pena, se ve perfectamente el valle. Finalizamos la visita yendo a la capital, pinar del rió. Allí entramos en la fabrica donde hace la guayabita del pinar, es una bebida típica de allí y que en su variante dulce esta muy rica (una pena que solo encontrara la seca fuera de allí, no pude traerme una botella). Finalizamos el tour visitando una fabrica de puros, allí pudimos ver como se hacen los famosos puros habanos, seguramente los mejores del mundo.

Concluida la visita, autobús de vuelta a la habana y poco mas, estábamos algo cansados, cena de bocadillo en el malecon y a dormir. El miércoles es el ultimo día de visita en la habana porque el jueves teníamos contratada otra excursión antes de irnos el viernes a Varadero.

El miércoles según salimos del hotel fuimos andando hasta la plaza de la revolución, nos quedaba como a unos 20 minutos. Allí realmente no hay mucho que ver ya que es una explanada en la que da el sol cosa mala y no estuvimos mucho mas tiempo que el típico para sacarte unas fotos con la pared el ministerio del interior con la cara del Che de fondo.

Teníamos pensado pasar la tarde en el mercado de artesanía que hay en una nave junto al puerto, que esta en la havana vieja, así que taxi para el centro. Tocaba pasear, tomar algo, hacer tiempo para que llegara la hora de comer, y ya después de esto, al mercado.

El mercado es enorme, con cientos de puestos en una especie de laberinto, puedes encontrar de todo allí, cuadros, baratijas, ropa, esculturas....

La verdad es que yo no soy muy amigo de los mercados, y entre lo insistentes que podrían llegar a ponerse los vendedores para que entres en sus puestos y tener que regatear todos los precios, yo no tarde mucho en hacer las compras programadas... no así las chicas con las que íbamos jaja.

Cuando ya habíamos cargado todo tipo de souvenirs de recuerdo, taxi y al hotel. La excursión del día siguiente era alquilar un taxista que nos llevara y nos hiciera de guía a Terrazas y Soroa, esa zona esta también dirección este, aunque bastante mas cerca que viñales

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